Los argumentos contra la posibilidad del amor a primera vista generalmente se basan en dos razones principales.
  • La primera es una razón epistémica que afirma que como la persona no tiene suficiente conocimiento acerca de las características de la otra persona para enamorarse, su respuesta es simplemente una ilusión imaginaria y no una emoción real.
  • La segunda razón es existencial, se refiere al hecho de que como la persona no tiene tiempo para ejercer las actividades típicas del amor, su respuesta emocional no puede ser la del amor romántico.
El primer argumento implica que el amor romántico consiste no solo en la atracción a la apariencia externa, que es la base del deseo sexual, sino también en conocer los rasgos de carácter de la persona.
Tal conocimiento no puede estar presente a primera vista, ya que requiere familiaridad e historia común.
El error fundamental en este argumento es la suposición de que no podemos atribuir a una persona características que no se ven en este momento.

Esta suposición es incorrecta ya que a menudo atribuimos espontáneamente tales características, al usar ciertas evaluaciones estereotípicas.

Esto es, por ejemplo, lo que subyace al “halo de atracción”, en el que lo bello se evalúa como bueno también. En consecuencia, es más probable que las personas atractivas sean objeto de amor a primera vista.

Es como si estas personas comienzan la lucha para ser amados con el obstáculo inicial que ya está detrás de ellos.

En el amor a primera vista, el alto valor otorgado a la apariencia externa del otro se proyecta sobre sus características internas.
El amor a primera vista a menudo puede inducir a un error, ya que se basa más en la imaginación que en la vista; sin embargo, todavía puede ser amor y, a menudo, es muy intenso.
El segundo argumento contra el amor a primera vista se refiere al hecho de que el amor no consiste meramente en sentimientos; más bien, esencialmente involucra actividades, y éstas no pueden ser ejercidas a primera vista.
En este sentido, podemos distinguir entre la disposición para la acción y la manifestación del comportamiento. La disposición para la acción, más que el comportamiento real, subyace en las emociones.
Hay muchas instancias de preparación para la acción que no se traducen en un comportamiento real debido a consideraciones morales, el costo real u otras preocupaciones prácticas y normativas.
Por lo tanto, alguien que sufre de parálisis total puede estar enamorado, aunque su amor no se acompaña de ninguna actividad muscular. En tales casos, la disposición para la acción también está presente.

¿Cómo saber si es amor a primera vista?